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Estudian enmiendas a la Ley del Libro en México, afectaría a librerías en Tijuana y en otro puntos lejanos de la capital

La Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados planea presentar, a más tardar este año, una reforma a la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, actualización largamente solicitada por la industria editorial mexicana.


Entre las propuestas, detalló Sergio Mayer, diputado presidente del órgano legislativo, estará establecer el periodo original de 36 meses de garantía para el precio único del libro, promover la tasa cero de IVA para librerías y un nuevo estímulo fiscal para editoriales, a la manera de Efiartes.

"Mi interés es sacarlo en este periodo, que es de aquí a dos meses más. Ése es mi interés: que lo logremos, todo depende de todas las voces. Si no, será en este año, en el próximo periodo, pero de que sale y de que se va a presentar un documento, eso es un hecho", prometió.

Al inaugurar el primer "Foro sobre políticas públicas de la red del libro", iniciativa de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), Mayer calificó esta reforma como una de las prioridades de la comisión que preside.

Tras un par de mesas de trabajo sobre este tema, llevadas a cabo en San Lázaro, el morenista aseguró que nutrirá la iniciativa de reforma con las conclusiones del foro de la Caniem, así como con una serie de discusiones posteriores con los involucrados en la cadena del libro.

A decir suyo, lo más importante es que en los trabajos participen todas las dependencias involucradas en el fomento, producción y distribución del libro, como las secretarías de Cultura, Educación Pública, Hacienda y Crédito Público, Economía, Relaciones Exteriores y Comunicaciones y Transportes.

Por su parte, el presidente de la Caniem, Carlos Anaya Rosique, celebró que, tras varias legislaturas de pasos en falso, la comisión haya aceptado su asesoramiento y acompañamiento para mejora la ley.

"Por primera vez en muchos años hay un diálogo entre la industria editorial y las comisiones de cultura; un diálogo abierto, propositivo, con la intención de construir", dijo..

Entre las propuestas de la Caniem incorporadas por la comisión se encuentra la de expandir de 18 a 36 meses el periodo de garantía para el precio único del libro, como originalmente se había planteado.

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De esta forma, explica, se evitaría la competencia desleal entre librerías, al garantizar que los libros tengan tiempo suficiente para ser transportados de un lado a otro del País y que puedan llegar costando lo mismo que en su lugar de origen.

"El precio único lo que intenta, que hay que modificar no solamente la ley, sino el reglamento, es que en Tijuana, en Mérida, en la Ciudad de México o en Tingüindín, el libro cueste lo mismo. No tenemos por qué castigar a los lectores que viven en Tijuana", detalló.

Asimismo, declaró que será necesario que la reforma contemple las sanciones por no acatar el precio único y que determine cuál será el organismo encargado de la fiscalización y aplicación de las penalidades.

Otro gran rezago que habrá de remediar, reflexionó, es la falta de conceptualización en la ley de qué es una librería, para poder así buscarle beneficios fiscales.

"Hay muchos espacios donde se venden libros que no son librería", apuntó.

A partir de ello, la Caniem propuso también que se aplique la tasa cero al IVA en los gastos de las librerías, para que éstas puedan usar la devolución del impuesto para adquirir nuevos fondos editoriales o realizar proyectos de expansión y mejoramiento de sus espacios.

Entre las propuestas de Mayer está la de instaurar un nuevo estímulo fiscal, tentativamente denominado "Efilibros", que permita a los privados deducir impuestos al apoyar económicamente a proyectos editoriales.

"Actualmente no están contemplados los libros, lo cual me parece lamentable. Debemos de considerarlo, ya sea que el tema de los editorial entre dentro de Efiartes o crear Efilibros; también para que haya estímulos fiscales que puedan ayudar al tema editorial", abundó.

Mayer también esbozó la idea de establecer un sistema de bonos para la compra de libros, similar a los vales de cultura que se detallan en la Ley General de Cultura y Derechos Culturales -para la que descarta cambios profundos-, y declaró que ya trabaja en una Ley de Mecenazgo.

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