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Una parada de tráfico, una última llamada y una muerte: la familia de un latino baleado por la policía estatal de Maryland continúa buscando la verdad

Alrededor de las 2 de la mañana un oficial de la Policía del Estado de Maryland detuvo a Julio César Morán-Ruiz. El policía sospechaba que Morán-Ruiz iba manejando bajo la influencia del alcohol (DUI - por sus siglas en Inglés). La parada de tráfico tuvo lugar a un costado de la Interestatal 95. Morán-Ruiz estaba aterrorizado, así que hizo la última llamada de su vida. Llamó a una amiga y le suplicó que no colgara el teléfono.

“Pase lo que pase”, el hombre de 36 años que vivía en Dundalk le dijo a su amiga, “por favor, háblale a mi hermana”.

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Momentos después, Morán-Ruiz estaba muerto. La policía lo baleó después que este presuntamente acelerara su vehículo. La policía dice que Morán-Ruiz arrastró por más de 2,000 pies a un oficial que colgaba del vehículo.

Pero hay cosas que inquietan a la familia Morán-Ruiz y por ello están tratando de averiguar la verdad sobre los eventos ocurridos el pasado 28 de agosto. La familia también quiere buscar la manera de repatriar el cuerpo a su ciudad natal de Acapulco, México.

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En conferencia de prensa la mañana después del tiroteo, Woodrow W. “Jerry” Jones III, el Superintendente de la Policía Estatal de Maryland, dijo que cuando el primer oficial de policía inició la parada de tráfico, eran alrededor de las 2 de la mañana. El oficial dice haber visto una Ford Escape roja entrando y saliendo de la Interestatal-95 en dirección norte cerca de la Ruta 100 en Elkridge. El conductor era Morán-Ruiz. De acuerdo al reporte policíaco, Morán-Ruiz se detuvo en la línea de acotamiento derecha. En ese momento, el oficial de policía pidió refuerzos para poder realizar una prueba de sobriedad de rutina, según dijo Jones.

Morán-Ruiz no traía su identificación en ese momento y, de acuerdo a la policía estatal, les dio un nombre falso. Los policías le pidieron que saliera del vehículo y Morán-Ruiz se negó. Según la policía, el conductor se mostraba evidentemente alcoholizado.

“Con el policía inclinado dentro del vehículo, el conductor aceleró y condujo por la interestatal, arrastrando al policía”, dijo Woodrow W. “Jerry” Jones III, el Superintendente de la Policía Estatal de Maryland.

Jones dijo que cuando el oficial vio que Morán-Ruiz puso su vehículo en marcha, metió la mano por la ventana del automóvil e intentó apagar el vehículo y quitar las llaves.

“Con el policía inclinado dentro del vehículo, el conductor aceleró y condujo por la interestatal, arrastrando al policía”, dijo Jones en la conferencia de prensa.

Según Jones, el policía le gritó repetidamente al conductor que se detuviera y le advirtió que de lo contrario le dispararía.

“Mientras era arrastrado por el automóvil, el oficial temía por su vida así que le disparó al conductor con el arma oficial del departamento de la policía y lo hirió”, dijo Jones. "El vehículo arrojó al oficial al centro de la autopista donde otro policía lo encontró. El oficial se encontraba muy cerca de donde se detuvo el vehículo ".

Morán-Ruiz fue declarado muerto en el lugar de los hechos. Jones informó que los investigadores encontraron contenedores de bebidas alcohólicas vacías en el automóvil además de un machete que supuestamente se encontraba debajo del asiento del conductor.

El oficial de la policía involucrado en el incidente, Robert Kreczmer, sufrió lesiones en las extremidades inferiores pero después de recibir atención médica en el Centro de Traumatología de la Universidad de Maryland fue dado de alta ese mismo día. Kreczmer se encuentra completamente recuperado de sus lesiones y actualmente tiene responsabilidades administrativas y no de campo (algo que normalmente se acostumbra hacer cuando un oficial mata a una persona mientras la investigación está en marcha), dijo el portavoz de la policía estatal de Maryland, Ron Snyder.

Los seres queridos de Morán-Ruizdicen que su familiar se encontraba en los Estados Unidos sin documentos migratorios - es decir, era indocumentado. Y dicen también, que hace unos años lo habían deportado pero que regresó a Estados Unidos para ayudar con la manutención de sus hijos. Debido a esos antecedentes, Morán-Ruiz le tenía miedo a la policía y tenía miedo también de que le deportaran de nuevo.

Franca Muller Paz es una activista en la comunidad latina de Baltimore. Ella dice que los inmigrantes están muy al tanto de los múltiples casos de violencia que la policía ha perpetrado contra la comunidad. Así que tienen miedo de ser arrestados. Al mismo tiempo, temen que los lleven a los centros de detención para inmigrantes puesto que durante la pandemia del COVID-19 se ha reportado que estos centros tienen condiciones sanitarias precarias y que han habido muertes ahí.

“Yo simplemente pienso que [todo esto] pone mucho miedo en los corazones de las personas de nuestra comunidad”, dijo Muller Paz, quien actualmente se está postulando para Concejal en las elecciones municipales de la ciudad de Baltimore. Ella es candidata del Partido Verde o Green Party - como se le conoce en Inglés.

La hermana de Morán-Ruiz se llama Juana y lleva los mismos apellidos que él. Ella dice que la noche que la policía detuvo a su hermano, él estaba ayudando a hacer una mudanza. La mujer de 33 años dijo que le sorprendió la descripción de los sucesos por parte de la policía puesto que su hermano sólo bebía en Navidad o en días festivos. Dijo que su hermano muy rara vez bebía alcohol. Y que no encaja que él estuviera borracho y zigzagueando en la carretera. La otra cosa que le sorprendió fue que Julio César estuviera tan lejos de casa, al otro lado de la ciudad puesto que trabajaba remodelando casas cerca del hospital Johns Hopkins.

Esa noche, cuando Morán-Ruiz llamó a su amiga Jocelyne Henríquez de 45 años, eran alrededor de las 2 de la mañana. Después que él le dijera que lo habían detenido, le dijo que tenía mucho miedo. Ella respondió que le enviara su ubicación por teléfono para ir por él. Henríquez le dijo a Morán-Ruiz que ella lo recogería que no se preocupara.

Pero Morán-Ruiz le respondió: “Sé que de esta no voy a salir. Tengo miedo.”

También le dijo que por favor no colgara, que simplemente se quedara en la línea y se mantuviera en silencio para que pudiera escuchar y fuera testigo de lo que estaba sucediendo.

En un momento, casi al final de la llamada que duró aproximadamente 20 minutos, Henríquez dice haber escuchado otras dos voces.

“Empezaron como a maltratarlo en el carro, a gritarle, a insultarlo, a amenazarlo”, dijo Henríquez. “Lo único que escuché que le decían ‘¡Bájate, tú no tienes que andar manejando!’ De ahí en adelante ya no escuché absolutamente nada, sólo un forcejeo. [Se escuchaba] como que estaban luchando con él”.

Y de ahí, se cortó la llamada. Henríquez marcó de nuevo. Intentó volver a llamar una y otra vez, pero nada. No hubo respuesta.

Ese mismo día, después que la familia recibió la noticia, Juana Morán-Ruiz, la hermana del fallecido Julio César, fue a ver el auto de su hermano que se encontraba en un lote de incautación (corralón). Ella dice que no vio sangre en el vehículo, algo que la sorprendió puesto que la policía le había dicho que su hermano había recibido un disparo en la vena yugular.

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Más tarde Juana Morán-Ruizse enteró a través de la morgue que su hermano había muerto a consecuencia de múltiples disparos, lo cual es contrario a la información inicial que recibió. Pero, The Baltimore Sun no pudo confirmar la versión de Juana Morán-Ruiz, puesto que el médico forense en jefe dijo que él tampoco podía confirmar la información.

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“El carro no tiene sangre, no tiene más que dos gotas de sangre”, dijo Juana Morán-Ruiz. “Después de un disparo una persona tira mucha sangre”.

Ella sospecha que - a diferencia de lo que dice la policía - a su hermano no le dispararon en el coche.

Snyder, el portavoz de la policía estatal, se negó a comentar sobre el caso.

Cabe señalar que los agentes de la policía estatal no traen cámaras en sus uniformes, pero sí en sus vehículos. Por lo tanto sí se filmó el incidente. Snyder dijo que la policía todavía no puede decir cuándo se darán a conocer al público las imágenes del incidente puesto que son parte de una investigación que aún está en proceso.

“Yo simplemente quiero que si ellos [la policía, el condado] cometieron una falta con mi hermano, que paguen y se hagan responsables”, dijo Juana Morán-Ruiz, “porque yo como le dije a la policía cuando llegaron a darme la noticia: había otras maneras de lidiar con la situación."


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Hay varias agencias involucradas en la investigación debido a que el tiroteo ocurrió en el condado de Howard. Esto involucra también a la Oficina del Fiscal del Estado del Condado de Montgomery.

“Sería prematuro comentar más sobre el caso”, dijo Ramon Korionoff, portavoz de la oficina del fiscal del estado, en un correo electrónico. “Revisaremos las pruebas, entrevistaremos a los testigos y llevaremos la investigación a donde nos lleven los hechos”.

Así mismo, la oficina del médico forense dijo a la familia que los resultados de la autopsia tomarán entre cuatro y seis semanas. Después de eso, la familia recibirá los resultados. Pero, a ellos les gustaría hacer una segunda autopsia independiente. El problema es que tendrían que pagarla de su bolsa y no tienen el dinero para hacerlo. Los abogados de la familia son Aarron Johnson y Stephen Patrick Beatty. Ellos también están investigando.

“Nadie merece morir así y menos en manos de las personas que supuestamente están para protegernos. No importa que la persona sea indocumentada. Nada te da ese derecho”, dijo Henríquez.

Actualmente la familia de Morán-Ruiz está buscando la manera de repatriar sus restos a su natal México. El papeleo va a tomar semanas. Para recaudar dinero, Juana Morán-Ruiz pidió un préstamo al jefe de su esposo y se ha estado comunicando con el Consulado Mexicano en busca de ayuda. Por su parte, un amigo de la familia puso cajas de donación en lugares de la comunidad frecuentados por Julio César con la esperanza que quienes lo conocían donen a la causa.

“Yo simplemente quiero que si ellos [la policía, el condado] cometieron una falta con mi hermano, que paguen y se hagan responsables”, dijo Juana Morán-Ruiz, “porque yo como le dije a la policía cuando llegaron a darme la noticia: había otras maneras de lidiar con la situación”.

Stephanie García es miembro del cuerpo 2020-21 para Report for America, una iniciativa del GroundTruth Project, un programa de servicio nacional que coloca a los periodistas emergentes en las redacciones locales. Cubre temas relevantes para las comunidades latinas.

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