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El suicidio de Junior Seau fue adjudicado a un trauma cerebral.
El suicidio de Junior Seau fue adjudicado a un trauma cerebral. (Ronald Martinez / Getty Images)

La NFL debería considerar los fuertes choques que se producen constantemente en los partidos de futbol americano.

El tema del daño cerebral entre los jugadores ha pasado a ser una cuestión de segundo plano.

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Hablar sobre los riesgos a causa de fuertes choques en la NFL es algo que ya no atrae tanto la atención de muchos lectores.

A causa de eso no sería extraño que Ray Rice regrese pronto a la NFL. Todo lo que se vio en el video del ascensor del hotel no será perdonado.

Las conmociones cerebrales no solo continúa siendo el tema más controversial en la NFL, pero también lo es para todas las compañía que producen dinero a raíz de la liga.

El futbol americano es un deporte que entretiene, por eso mismo, a muchos aficionados les interesa más pintarse la cara con el color de sus equipos que la salud de los jugadores.

Un estudio reciente realizado por PBS reportó que el 96% de los exjugadores de la NFL que han fallecido sufrieron traumas de encefalopatía crónicos.

Ese tipo de trauma es causado por una condición que afecta todo tipo de emociones, además destruye la posibilidad del pensamiento crítico.

Hace seis años, cuando la investigación sobre el daño cerebral del Dr. Ann McKee y el centro médico de Boston fueron revelados, la gente comenzó a reaccionar y el pensamiento de aquellos padres que algún día tuvieron el sueño que su hijo jugara futbol americano poco a poco cambió.

A pesar de que los aficionados están consciente de la situación, una máquina de hacer dinero como la NFL tiene estrategias efectivas para desviar la realidad.

Los trabajo relacionados a los golpes cerebrales que realizó McKee y los diferentes centros médicos han forzado la modificación de ciertas procedimientos en la NFL.

En la actualidad, los entrenadores piensan dos veces en enviar a un jugador al campo que no se ve bien físicamente. La razón es simple: evitar responder preguntas incómodas ante la prensa.

Eso es un buen primer paso, pero no es suficiente considerando lo sensible que es el tema.
No hay que olvidar que la NFL en el año 2009 aún seguía firme con su teoría de que el futbol americano no causaba problemas.

La Unión de Jugadores de la NFL, así como la mayoría de los fanáticos, deberían de estar eternamente agradecidos con los casos de Dave Duerson y Junior Seau, quienes se aseguraron que sus cerebros estuvieran en condiciones adecuadas antes realizarse cualquier tipo de estudio.

Sin embargo, a pesar de dar el ejemplo, al final no tuvo grandes recompensas, ya que ambos no pudieron aguantar el dolor y la presión en sus cabezas.

También está el caso de Dave Pear, quien es un exjugador de la NFL que constantemente crítica las regulaciones de la liga relacionado con los daños cerebrales por medio de su blog personal.
Recientemente, cuando se reveló que el 96% de los exjugadores fallecidos sufrían del traumatismo de encefalopatía crónico, no muchos reaccionaron.

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Eso es exactamente lo que busca la NFL, que las historias sobre los daños cerebrales no tengan tanta importancia y también que el público no se interese en este tipo de reportes.

Considerando que los medios de comunicación nacionales no producen suficiente material relacionado a los casos de daños en la cabeza, Hollywood está produciendo una película titulada "Concussion" que protagonizará el actor Will Smith, en la que se cuenta la historia del doctor Bennet Omalu, quien fue una de las primeras personas en realizar estudios sobre la conexión entre el futbol americano y los efectos secundarios debido a los fuerte golpes entre jugadores.

Con todo esto dicho, ¿Qué tiene que hacer la NFL?

No hay duda que el tema de los daños cerebrales en jugadores está relacionado con la violencia de alguna forma. Además, muchas personas se preguntan si una simple multa tiene algún tipo de influencia para cambiar las normas o simplemente es hipocresía en estado puro.

En EE.UU. podemos enviar hombres a la luna, pero no se puede hacer el esfuerzo de diseñar cascos que protejan a los jugadores de daños cerebrales.

No todos saben los efectos secundarios por los fuertes choques en la NFL, pero en un deporte tan físico tampoco se puede dar por lesionado a un jugador después del primer golpe.

Aunque no podemos hacer nuestras propias reglas, ni cambiar las regulaciones del dopaje, es evidente que modificaciones a favor de estos jugadores puede disminuir los riesgos de daños cerebrales, en especifico cuando linemen de 250 libran están chocando constantemente con "murallas" de gran peso.

No hay duda que la historia se repite de nuevo. El futbol americano es un deporte violento y si no hay algún tipo de acción urgente, la liga no dejará de reflejar más aspectos negativos que positivos en la sociedad.

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