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Estudiante de Los Ángeles recibió una bala en la mandíbula, pero el distrito no reveló el tiroteo durante 2 semanas

Un estudiante recibió un disparo en la mandíbula el 27 de agosto en la Escuela Intermedia Hollenbeck en Boyle Heights, posiblemente alcanzado por una bala disparada desde fuera del campus, un incidente que los funcionarios escolares de Los Ángeles reconocieron públicamente por primera vez el martes.

El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles confirmó el tiroteo luego de que Gil Gámez, el jefe del sindicato de oficiales de policía de la escuela, lo revelara en una reunión de la junta escolar el martes. La policía de Los Ángeles está investigando, dijo un portavoz del departamento. El estudiante, que no fue identificado, se está recuperando.

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Después de que Gámez habló con los miembros de la junta, The Times hizo consultas inmediatas y el Jefe de Policía Escolar, Steven Zipperman, rápidamente preparó una sesión informativa escrita para la Junta de Educación y envió el documento a The Times. Un portavoz de LAPD dijo que el departamento estuvo de acuerdo con los hechos en el informe de Zipperman.

"Un estudiante estaba haciendo fila en nutrición / almuerzo, cuando otro estudiante parado detrás de él mencionó que estaba sangrando cerca del área de la oreja / mandíbula", escribió Zipperman. "Aparentemente, el estudiante también sintió algo que lo golpeó".

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El resumen de Zipperman señaló que la enfermera de la escuela trató al estudiante pero "aún se desconocía qué causó el sangrado".

"En el momento de este incidente, ninguna otra persona, tanto estudiantes como adultos cercanos, escuchó o vio algo inusual", señaló Zipperman.

Sin ninguna evidencia obvia de un tiroteo o información sobre lo que golpeó al estudiante, "este incidente NO se consideró un delito relacionado con el campus", indicó el informe.

La madre del niño lo llevó a un hospital local, dijo Gámez.

Ese día, la directora de Hollenbeck, Elsa Bolado, envió breves mensajes telefónicos y por correo electrónico a los padres diciendo "hubo un incidente fuera de la escuela que causó lesiones a un estudiante en Hollenbeck". Tengan la seguridad de que el estudiante está bien y que todos nuestros estudiantes están seguros".

La directora ofreció una versión revisada de los eventos en un mensaje enviado el martes por la noche, después de las revelaciones de Gámez.

"Hemos recibido más información de que la lesión parece ser el resultado de una descarga de un arma de fuego 'fuera del campus' desde una ubicación y persona desconocida, por lo que el proyectíl se detuvo dentro del perímetro del campus, golpeando a un estudiante", dijo la directora. "Como se mencionó anteriormente, el alumno lesionado se está recuperando y ha estado recibiendo el apoyo necesario".

No estaba claro de inmediato cómo los funcionarios sabían que el arma fue disparada "fuera del campus" si no sabían el origen de los disparos.

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En su memorando, Zipperman le dijo a la junta que su oficina recibió una actualización de la policía de Los Ángeles el jueves y que los padres habrían sido informados el martes por la noche, independientemente de las revelaciones de Gámez.

Hollenbeck es un campus grande, que ocupa unas dos cuadras en lo alto de una colina corta, y atiende a unos 1.000 estudiantes. Sus edificios blancos con techo rojo y sus espacios abiertos están rodeados por una cerca de eslabones, que proporciona separación de las calles circundantes. Las mesas de almuerzo al aire libre son claramente visibles desde más allá de la cerca.

En Hollenbeck el miércoles por la mañana, varios padres expresaron su preocupación de que la escuela no fuera más comunicativa sobre el tiroteo. Nereyda A. Bautista, cuya hija asiste a esa escuela, dijo que fue a un "café con la directora" poco después, donde surgió el tema.

Bautista dijo que la directora les dijo a los padres que no se sabía con precisión qué sucedió, pero que el estudiante pudo haber sido herido por un pedazo de escombro que voló de un accidente automovilístico fuera del campus. Bautista recordó haber pensado que esa explicación no tenía sentido.

"Pensamos, 'Espera, ¿qué está diciendo?' No podía creerlo", dijo. "Sentía que no tenía sentido el por qué nada más una pequeña pieza había entrado al campus y golpeado a un niño".

La directora Bolado, que supervisaba la llegada de los estudiantes, dijo que se le había ordenado que remitiera todas las preguntas sobre el incidente a la oficina de comunicaciones del distrito escolar. Cuando se le preguntó sobre la explicación del accidente automovilístico, dijo que "no podía comentar nada porque las cosas se sacaban de contexto".

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La madre Felipa Martínez dijo que, según la explicación de la escuela, había asumido que un estudiante resultó herido fuera del campus después de la escuela. No le gustó saber que los detalles habían sido retenidos. Ella aseveró que planea comenzar a ofrecerse como voluntaria en el campus para tener una mejor idea de lo seguro que es para su hija.

Otro padre, Felipe Alarcón, dijo que la escuela debería haber proporcionado más información, pero que siente que su hijo está seguro en el campus. Ha tenido dos hijos mayores que van a la escuela sin ningún problema. En general, siente que el vecindario y el ambiente escolar son más seguros que cuando creció en el este de Los Ángeles.

"En comparación con antes, que estaba infestada de pandillas", dijo. "Nunca vi ningún tipo de peligro para mi hijo. Y tengo una muy buena experiencia con esta escuela, ya sabes, nada de cosas como peleas serias y tampoco nunca ha sido intimidado".

En una entrevista después de sus comentarios a la junta escolar, Gámez dijo que no estaba personalmente involucrado en la investigación.

Después de que Gámez habló en la reunión, un miembro de la junta, George McKenna, expresó su sorpresa de que estaba aprendiendo sobre el tiroteo y preguntó si el arma fue disparada desde el campus o fuera del campus. Gámez respondió que no lo sabía.

Ningún otro miembro de la junta comentó sobre el tiroteo; rápidamente volvieron al tema programado, una discusión sobre el presupuesto del distrito. El tiroteo no se discutió más en la reunión.

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Luego, el miembro de la junta Scott Schmerelson dijo en una entrevista que ya estaba al tanto del tiroteo, pero sólo porque lee los informes de incidentes diarios del segundo sistema escolar más grande del país. Recordó haber pensado que era extraño que dispararan a un estudiante y que no fuera inmediatamente obvio para el alumno y los que lo rodeaban.

La última vez que un estudiante resultó herido por una bala en una escuela secundaria de Los Ángeles fue el 1 de febrero de 2018, luego de la descarga aparentemente accidental de un arma en la mochila de un alumno. La policía llegó en masa a la Escuela Secundaria Salvador Castro al oeste del centro de la ciudad. La bala hirió a dos estudiantes y a un maestro. Los oficiales cerraron toda la escuela y luego evacuaron a los alumnos sección por sección mientras los medios de comunicación y los helicópteros de la policía se cernían sobre ellos.

Gámez planteó la idea del tiroteo de Hollenbeck para abogar por más fondos en apoyo a los oficiales de policía de la escuela en el campus. Dijo que cada escuela intermedia solía tener un agente asignado. Ahora un oficial patrullará el área de alrededor de dos o tres escuelas intermedias, afirmó.

También hay activistas, incluidos estudiantes y organizaciones de derechos civiles, que piden menos oficiales y menor cantidad de policías en el campus. Su facción ganó terreno el año pasado cuando la junta escolar acordó detener las búsquedas aleatorias de estudiantes en algunos campus. Los activistas calificaron la práctica de deshumanizante e ineficaz.

Los defensores de las búsquedas, incluidos McKenna y Gámez, dijeron que la práctica tenía un valor disuasorio, lo que hacía que los estudiantes fueran menos propensos a traer un arma al campus.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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