BUENOS AIRES (Reuters) - El Gobierno de Argentina aseguró el jueves que no devaluará su moneda, en momentos en que el mercado cambiario soporta una fuerte presión por la búsqueda de dólares por parte de ahorristas y empresas frente a una alta inflación y un prolongado conflicto judicial con tenedores de bonos impagos.

Un funcionario de la administración de la presidenta Cristina Fernández atribuyó las maniobras del mercado a las influencias de los 'fondos buitres', denominación que se le da a los fondos de cobertura que ganaron un millonario juicio en Estados Unidos por deuda argentina impaga.

Pese a las aseveraciones oficiales, el peso argentino mayorista acumula en lo que va del 2014 una pérdida del 22,4 por ciento con el aval del Banco Central, mientras que en la plaza marginal registra un retroceso del 30,2 por ciento.

Con los precios del mercado informal "pretenden generar expectativas desde el punto de vista negativo y/o desfavorable para inducir a un proceso de devaluación, que obviamente no va a ocurrir", dijo a periodistas el jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich.

"Este es un primer punto del plan de acción de los 'fondos buitres' en Argentina", agregó.

El país sudamericano descartó el miércoles volver a sentarse a negociar con los fondos de inversión con deuda en cesación de pagos desde hace más de una década, que el mes pasado llevaron al país a un nuevo default.

La moneda doméstica en el reducido mercado informal muestra una diferencia del 71,1 por ciento con la cotización oficial, una tendencia que se incrementó desde la semana pasada cuando Argentina presentó un proyecto de ley para que tenedores de deuda reestructurada puedan cobrar en Buenos Aires.

Desde entonces, el peso en el mercado mayorista, regulado por el Banco Central, cedió un 1,4 por ciento y en el circuito informal cayó un 8 por ciento.

Argentina tolera la existencia de una plaza cambiaria paralela, a la que recurren ahorristas y empresas para adquirir divisas en medio de un rígido control de cambios para frenar la fuga de capitales.

"El problema de fondo es que en un marco de crecientes expectativas de devaluación, el Banco Central no puede atender en simultáneo los frentes cambiario, monetario y fiscal. La aceleración de la devaluación, la pérdida de reservas y la marcha atrás de las tasas de interés son una prueba de ello", dijo el jueves la consultora Ecolatina en un reporte.

La autoridad monetaria debió volver a subir esta semana las tasas de interés con que regula la liquidez del mercado, pocos días después de haber decidido reducirlas para alentar el crédito.

Argentina entró en recesión en el primer trimestre por un reducido nivel de inversión y una alta inflación. El default de deuda en el que el país se hundió el mes pasado podría empeorar el panorama para la economía, que se espera que este año se contraiga por primera vez en más de una década.

La inflación superará este año el 30 por ciento, según cálculos privados. El año pasado, los precios minoristas aumentaron alrededor del 25 por ciento.

"Si el gobierno continúa dando la señal de que no se normalizará el conflicto en 2015 (con los 'fondos buitres') y sigue intentando paliar la caída de la actividad con mayor emisión, lamentablemente las presiones cambiarias seguirán aumentando", agregó Ecolatina.



(Reporte de Jorge Otaola; reporte adicional de Alejandro Lifschitz; Editado por Silene Ramírez. LEA)