Un temblor de 5.4 grados de magnitud en la escala de Richter le recordó ayer a los residentes de Los Ángeles y de otros puntos del Sur de California que se encuentran viviendo en una zona de terremotos. El sismo causó pocos daños materiales pero provocó mucho nerviosismo entre los habitantes de esta región.

“Yo estaba en el teléfono, me metí bajo mi escritorio y empecé a respirar con fuerza”, dijo Leslie Noyola, quien se encontraba en el quinto piso de un edificio situado entre la Calle Segunda y la Avenida Broadway, en el centro de Los Ángeles.

Noyola dijo que salió del edificio caminando por las escalares, junto con las demás personas que se encontraban en el lugar, una vez que dejó de temblar. Elementos del Departamento de Bomberos de Los Ángeles (LAFD) llegaron al lugar para responder a una llamada que les informaba que había humo en la azotea. "Fue una falsa alarma", dijo un bombero al abandonar el sitio.

La Oficina de Manejo de Emergencias del Condado de Los Ángeles indicó que el temblor ocurrió a las 11:42 de la mañana y el epicentro se situó en el área de Chino Hills, 29 millas al este/sureste de la ciudad de Los Ángeles. El Servicio Geológico Nacional reportó que hasta las 5:00 de la tarde de ayer se habían detectado al menos 50 réplicas, la mayor de 3.8 grados.

El sismo fue el temblor más fuerte en la región desde el trágico terremoto de Northridge, ocurrido en 1994, que dejó decenas de muertos y millones de dólares en pérdidas. Hasta ayer en la tarde no se habían reportado muertos o heridos, y los daños materiales fueron tildados como menores.

Tal fue el caso de varios negocios ubicados cerca de la esquina de la Calle Tercera y Broadway. Hilario Sánchez, dueño del salón de belleza Goleth's, barría los escombros de ladrillos que se desplomaron de la fachada del edificio, donde se ubica su negocio, frente al Grand Central Market.

“Nosotros estábamos adentro y se oyó cuando cayeron los ladrillos. Nos asustamos, pero uno tiene que tener control; yo, más que todo, por mis empleados”, dijo Sánchez.

Bomberos del LAFD se llegaron al lugar para evaluar la situación del edificio, donde se podía apreciar desde afuera un promontorio de polvo y ladrillos. Una cinta amarilla prohibía el paso por la acera, para prevenir que alguien resultara lesionado ante el peligro de que se derrumbaran más ladrillos.

“Vamos a tener que cerrar el negocio. Los bomberos no quieren que entremos y salgamos. Arriba hay unos ladrillos que están por caerse. Es peligrosísimo”, dijo Sánchez.

Al otro lado de la calle, Alejandra Farfán acomodaba las decenas de botes que se cayeron de los estantes en la tienda Pipe/Tabaco.

“Yo estaba en la parte de atrás y pensé que era un mareo que sentía. Pero cuando fue más fuerte vi que se cayó todo y salí corriendo”, expresó la guatemalteca. “Nos asustamos. Mi patrón quería quedarse adentro y yo le dije 'no, salgamos. Aquí hay muchos edificios grandes y si se caen quedamos atrapados''”.

Farfán dijo que en los 10 años que ha residido en Los Ángeles, éste ha sido el sismo más fuerte que ha sentido hasta la fecha.

“Nos ha dejado nerviosos a todos”, manifestó.

El sismo provocó que se suspendiera temporalmente la reunión del Concejo de Los Ángeles. El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) informó que dos de sus escuelas habían sido evacuadas. Una en City Terrace, debido a la inundación provocada por una tubería rota y la otra en Chatsworth, debido a daños en el techo del inmueble.

Autoridades del condado de Los Ángeles evacuaron varias cortes, inclusive las de Pomona, Norwalk, El Monte y Long Beach.

El Departamento de Agua y Electricidad (DWP) reportó que el sismo dejó a 24 de sus clientes sin suministro eléctrico, mientras que Southern California Edison reportó 169 clientes sin servicio. Por la tarde, la concejal Wendy Greuel, actuando como alcaldesa interina ante la ausencia del alcalde Antonio Villaraigosa y del presidente del Concilio, Eric Garcetti, aseguró que todo se encontraba bajo la normalidad.

“Todas las agencias están en alerta”, dijo Greuel y añadió que no se reportaron llamadas de emergencias mayores, excepto por una inundación dentro de la tienda Macy's en el centro comercial Topanga Plaza, en el Valle de San Fernando, dos lesiones menores en la cuadra 3600 del Bulevar Wilshire y una tubería que se rompió en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles y que generó una inundación en la Terminal 7.

Trenes de la Dirección Metropolitana de Transporte también estaban retrasados, ya que esta entidad reduce la velocidad de los mismos luego de un temblor debido al riesgo de que las vías hayan sufrido daños.

“Hoy tuvimos suerte. Ahora es el momento para que toda familia tenga un plan de acción para una emergencia”, recalcó Greuel.