La Reserva Federal de Estados Unidos sorprendió el miércoles con un tono más estricto de lo esperado en su política monetaria, aumentando la presión financiera sobre América Latina al plantear la perspectiva de una subida de tasas antes de lo previsto que podría ahuyentar a los capitales de la región.

Las señales adelantadas por la Fed oscurecen aún más el panorama externo para las economías latinoamericanas justo en momentos en que enfrentan obstáculos internos que dificultan un crecimiento más vigoroso, como los desajustes fiscales en Brasil y los desafíos que plantean las reformas en México.

Tras los últimos indicadores que mostraron una mejora de la actividad estadounidense, la Fed dispuso la tercera reducción de 10.000 millones de dólares en su alivio monetario, que consiste en compras de bonos, y su presidenta Janet Yellen dijo que probablemente finalizaría ese programa a fines de este año y que comenzarían a subir las tasas unos seis meses después.

La medida ya había sido anticipada en los mercados, pero su anuncio tuvo algunos ingredientes que reflejaron una firmeza imprevista.

La Fed dijo que dejará de mirar sólo el desempleo a la hora de fijar las tasas de interés, para evaluar otros datos como la inflación. "Esto le pone algo de 'hawkishness' (dureza) a la retórica", dijo Germán Fermo, director de la maestría en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella en Buenos Aires.

El cambio en la guía de la Fed afianzó la idea que ya tenían varios analistas de que el ambiente financiero se torna más hostil para Latinoamérica, puesto que una subida de las tasas estadounidenses convertiría a sus bonos en mejor inversión que los activos de mercados emergentes.

"Nada alarmante, nada catastrófico pero una razón más para seguir viendo sufrir al 'carry trade' de los emergentes", dijo Fermo acerca del cambio de enfoque de la Fed el miércoles.

Como "carry trade" se conoce a las operaciones con las que los inversores toman fondos a tasas bajas en países como Estados Unidos para invertir en activos de naciones con mayores retornos.

Golpeadas en parte por este efecto y también por las malas noticias económicas de China y la tensión entre Ucrania y Rusia, las bolsas de Brasil y México, las mayores de la región, acumulan caídas muy grandes en lo que va del 2014, que llegaron incluso hasta pérdidas de 10 por ciento el viernes.

El real brasileño y el peso de México han tenido un desempeño más estable en el primer trimestre luego de las depreciaciones del 2013, por la intervención del Banco Central de Brasil y las esperanzas con las reformas de mercado que impulsa el presidente Enrique Peña Nieto, respectivamente.

Los mercados mexicanos y brasileños acusaron el impacto el miércoles después del anuncio de la Fed. El efecto fue más fuerte en México, donde el peso sufrió su peor caída en seis semanas, la bolsa recortó sus alzas y la deuda retrocedió.

¿MAYOR AJUSTE MONETARIO EN BRASIL?

Si el real volviera a sufrir bajas fuertes por la percepción de que las tasas en Estados Unidos van a subir antes de lo previsto, el banco central brasileño podría tener que extender aún más su propio ajuste monetario para contener la depreciación de la moneda y su impacto inflacionario, según Itaú BBA.

"El Copom (Comité de Política Monetaria) podría optar por alargar el ciclo (de ajuste monetario) con una o más alzas (de tasas) de 0,25 puntos porcentuales", dijo en un reporte la semana pasada el banco Itaú BBA, que por ahora prevé sólo una subida de esa magnitud este año, al 11 por ciento.

Las subidas de tasas en la mayor economía latinoamericana, a diferencia de Estados Unidos donde son reflejo de una mejora de la actividad, han tenido un éxito parcial para sostener la moneda y más bien ha sido considerable su impacto negativo sobre los negocios.

Es por eso que gran parte de los economistas pide cada vez más que la presidenta Dilma Rousseff reduzca el gasto público en lugar de apoyarse sólo en la política monetaria. El Gobierno prometió más control presupuestario, pero en los mercados desconfían en un año en el que la brasileña buscará la reelección.

México está más expuesto a la firmeza de la Fed que Brasil por el lado del tipo de cambio porque el banco central mexicano emprendió una serie de recortes de tasas destinados a alentar la actividad, bajándolas al 3,50 por ciento en el que se encuentran actualmente y sin expectativas de que vaya a modificarlas.

"Con el recorte de los estímulos de la Fed en curso, y sin inversiones extranjeras directas mayores relacionadas con las reformas previstas en el corto plazo, no hay un factor claro para que la moneda (el peso) se aprecie a corto plazo", dijo un informe de UBS respecto a México.

La depreciación del peso como resultado de una Fed más estricta podría acelerar la inflación, que en meses recientes dio sorpresas desagradables al ubicarse arriba de lo esperado, a pesar de que la actividad económica está debajo de su potencial.

"Los próximos cinco años no van a ser divertidos para América Latina", advirtió Tony Volpon, jefe de análisis de mercados emergentes de Nomura, en un informe. "Los vientos en contra de la normalización de la política monetaria y precios más bajos de materias primas continuarán afectando a la región".

(Reporte de Gabriel Burin; Editado por Silene Ramírez)