Cansada de llorar frente al televisor al ver las crecientes protestas en su país, la venezolana Marisol Diéguez llegó a una manifestación en Doral a mediados de febrero con 20 folletos en su mano, lista para tomar acción.

"Ya estaba saturada de cadenas de oración y de protestas", dijo Diéguez, una agente de bienes raíces, originalmente de Caracas, que lleva 13 años viviendo en Weston con su esposo e hijos. "Llegó el momento en que colapsé y dije, 'Está bien protestar y rezar, pero hay que hacer algo'".

Ese día, Diéguez repartió hojas sueltas entre una multitud en el restaurante El Arepazo 2, con su número de teléfono y con una petición: dinero para comprar y enviar "bolas de alcanfor" (o naftalina) a los estudiantes protestando en Venezuela, para usarlas como analgésico contra los gases lacrimógenos que la Guardia Nacional le dispara durante las manifestaciones.

Al final del día — y tras pedirle a la gerencia del restaurante que le imprimiera 100 folletos más — Diéguez había recogido $1,333 en efectivo, y por el resto de la semana recibió un sinnúmero de llamadas de personas que buscaban cómo aportar a la causa.

"Me llegaron llamadas hasta de Europa, y nos confirmaron la necesidad que sentía la gente de dar", dijo Diéguez, una de las fundadoras del Programa de Ayuda Humanitaria para Venezuela, un grupo del sur de Florida que recoge y distribuye donaciones a ese país. "Ahí dijimos, 'Vamos a echarle pichón. Vamos a institucionalizarlo.' No era difícil y nos parecía manejable visualizar un centro de acopio [donde recibir donaciones]".

Desde entonces, el grupo ha establecido 16 centros de acopio en el sur de Florida, entre Miami-Dade y Broward, para recibir artículos básicos como medicinas sin receta, muletas, meriendas nutritivas y linternas.

Con la ayuda de más de 50 voluntarios, el grupo había recibido a principios de abril cerca de 35 palés ("pallets") — estructuras de carga que aguantan hasta una tonelada — de donaciones a ser enviadas a Venezuela. De estos, cerca de 22 palés ya habían salido hacia el país, en un proceso que las voluntarias prefirieron no detallar para no comprometer sus esfuerzos.

"Las aduanas son controladas por la Guardia Nacional y es súper difícil que todo esto llegue", dijo Jennifer Storey, una venezolana de Valencia que vive en Weston y es voluntaria del grupo. "En Valencia, por ejemplo, revisan los carros y si ven que tienes cajas que piensan que son para ayudar a los estudiantes, te llevan a la policía y te fichan como terrorista".

Para reafirmar la confianza entre sus donantes, el grupo coloca fotos en las redes sociales de las cajas que llegan exitosamente a Venezuela; usualmente, las posan con una copia de algún diario venezolano del día en que las donaciones fueron recibidas.

"No sabes la emoción que sentimos cada vez que nos llega una foto de alguien con una caja abierta", dijo Storey. "Las cosas que están llegando aquí están llegando allá, y hemos inspirado esperanza entre donantes".

La falta de productos de primera necesidad y medicinas en Venezuela fue uno de los factores que detonó una ola de protestas el pasado febrero, que ha cobrado decenas de muertos y cientos de heridos.

La escasez ha empeorado en los últimos meses, según empresarios del sector médico, quienes aseguran que en las farmacias falta casi la mitad de los medicamentos usuales. Los importadores y fabricantes de fármacos y equipos médicos en Venezuela dicen que deben unos $1,200 millones a sus proveedores internacionales, ya que retrasos en la liquidación de divisas ha elevado sus deudas, congelando líneas de crédito.

"De cada 10 productos que le pedimos a los distribuidores, conseguimos cinco", dijo a EFE Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela, a fines de marzo. "Y a lo mejor me estoy quedando corto".

El Programa de Ayuda Humanitaria espera aliviar la crisis con donaciones de venezolanos en el exterior, muchos de quienes sienten una deuda con el país que dejaron atrás.

"El venezolano se ha abocado en ayuda porque necesita disculparse con Venezuela", dijo Diéguez. "La mayoría siente culpa, siente que ha dañado el país con su apatía, con el mero hecho de no votar".

Vías para resolver la crisis

Un 70 por ciento de encuestados en Venezuela opina que las elecciones son la vía para resolver la actual crisis, según una encuesta recién publicada en el diario caraqueño El Universal.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro aceptó que una comisión de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) instalara una mesa de diálogo político en el país. Estados Unidos no tomará medidas en el conflicto mientras el gobierno y la oposición mantengan un diálogo, aseguró el secretario de Estado de EEUU John Kerry esta semana.

Mientras los líderes dialogan en Venezuela, voluntarios continuarán recaudando fondos desde el sur de Florida.

El Programa de Ayuda Voluntaria ha recibido donaciones no solo de aquí — donde viven 85,000 venezolanos, según el Censo de EEUU — sino también de países como el Reino Unido, Australia, Italia, Kuwait y Catar.

Los donantes en estos países compran los insumos a través de internet y usan la dirección de El Arepazo 2 (3900 NW 79th Ave #124, Doral).

"El Arepazo 2 ha sido un bastión", dijo Storey. "[La cantidad de cajas] ha llegado hasta el techo. Nunca ha estado vacío".

Para recaudar dinero en efectivo — necesario para costear los cargos de flete y carga — el grupo ha organizado varios eventos, incluyendo un maratón en Kendall el 12 de abril y una clase de yoga en Weston el 13.

Diéguez asegura que los verdaderos héroes del grupo son aquellos venezolanos que se han arriesgado para transportar las donaciones desde el punto de entrada en Venezuela hasta los lugares donde se necesita la ayuda.

"Ahorita, todos son perseguidos políticos", dijo. "Incluso la abuelita que le lleva un sandwich al estudiante es tratada como perseguida política".

Complementado con informes de EFE.

mfelix@elsentinel.com ó Twitter @mj_felix

Para información sobre eventos y centros de acopio en el sur de Florida, y una lista de tipos de donaciones que recogen, oprima aquí.