Dos motociclistas con los rostros cubiertos dispararon el sábado contra el líder campesino Secundino Ruiz en el norte de Honduras, luego de robarle unos 4.500 dólares que había retirado antes del banco.

Ruiz, de 44 años, murió, mientras que su acompañante Elíseo Pavón resultó herido de bala en el brazo izquierdo.

El ataque fue luego de que Ruiz salió de una sucursal bancaria del barrio de San Isidro de Tocoa, a unos 500 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

"La causa del asesinato fue el robo y lo perpetraron delincuentes comunes", dijo en rueda de prensa el portavoz de la policía, el comisionado Julio Espinal.

Ruiz era presidente del Movimiento Auténtico Reinvidicador Campesino del Aguán (MARCA), que exige tierras al gobierno para distribuirlas entre sus 3.000 miembros.

Espinal aseguró que "el hecho no tiene relación con el conflicto agrario del Aguán", donde la semana pasada murieron 11 personas y otras 12 resultaron heridas de bala luego que centenares de labriegos armados con machetes y fusiles AK-47 intentaron invadir una finca cultivada de palma africana del empresario Miguel Facussé, y se enfrentaron contra los guardias de seguridad privada de la finca.

Después del incidente, el gobierno envió al Aguán una fuerza de tarea, compuesta por 1.000 hombres, entre ellos 600 soldados y 400 policías.

El valle del Aguán está en la provincia de Colón, sobre el Atlántico.

Las tropas resguardarán las fincas para garantizar la tranquilidad de los propietarios, de los campesinos y de la ciudadanía en general.

"Esa fuerza estará de manera permanente en la zona", dijo a periodistas el ministro de Seguridad, Oscar Alvarez.

El ejército desalojó a principios de 2011 a centenares de labriegos de unas cuatro fincas del valle del Aguán, que los campesinos ocuparon por más de un año.

Por lo menos 22 campesinos y 13 guardias han muerto en dos años en enfrentamientos armados perpetrados en las fincas cultivadas de palma africana en la zona, pese a que el gobierno logró un pacto con los labriego en abril de 2010.

Para solucionar la situación, el gobierno dotó de más de 3.200 hectáreas de tierras a los campesinos y les ha prometido otras 10.000 hectáreas para este año.

Alrededor del río Aguán, uno de los más caudalosos del territorio nacional, están las tierras más fértiles de Honduras.