HURACAN ANDREW

Vista aérea del desastre ocasionado por Andrew en Florida City (Archivo / May 31, 2012)

Si el huracán Andrew estuviera amenazando al sur de Florida hoy, los residentes tendrían al menos 36 horas para prepararse —16 más de las que tuvieron en 1992— gracias al sistema de seguimiento y predicción de tormentas.

Pero las directivas del Centro Nacional de Huracanes admite que han progresado poco en cuanto a mejorar la intensidad de los pronósticos y probablemente no pudieran anticipar el fortalecimiento de un huracán de categoría 5, antes de que llegue a tierra.

Y una tormenta grande, no anticipada, es el peor miedo para quien está a cargo de una emergencia.

“El pronóstico para este año es similar al del año de Andrew, con no tantas tormentas ni huracanes, y eso me preocupa”, dijo Chuck Lanza, director de manejo de emergencias del condado de Broward. “Todo lo que usted necesita es una tormenta que golpee el territorio, y eso es un desastre”.

Con vientos máximos de 200 mph, dejando un camino de devastación, el legado de Andrew enseñó cinco lecciones importantes a meteorólogos y residentes:

No. 1:

El tiempo de advertencia es crítico

Andrew, que golpeó al sur de Florida el 24 de agosto de 1992, se intensificó en dos días de tormenta tropical a huracán categoría 5. Los meteorólogos dieron a conocer la advertencia de huracán sólo 20 horas antes de su llegada.

“El huracán golpeó más rápido de lo anticipado”, dijo Chris Landsea, director de ciencia y operaciones del Centro de Huracanes.

Esas 16 horas adicionales de advertencia bajo los protocolos del centro de huracanes de hoy día podrían marcar una gran diferencia, dicen los administradores de las emergencias.

“Va a hacer que la gente preste atención y vea más de cerca y por más tiempo, y eso es bueno”, dijo Bill Johnson, director de Manejo de Emergencias del condado de Palm Beach. “Si es una tormenta categoría 5, la gente debe darse cuenta de la posibilidad de una catástrofe y salirse de su ruta”, indicó Lanza.

No. 2:

Saber lo que más se pueda de una tormenta

Cuando llegó Andrew, los meteorólogos no pudieron medir con precisión la fuerza de la tormenta hasta que tocó tierra y tenían poca información de las corrientes atmosféricas que rodeaban al huracán.

Hoy en día los equipos instalados en el avión cazador de huracanes obtienen los datos precisos. Asimismo, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica tiene un jet Gulfstream IV que vuela alrededor de los niveles altos de la tormenta para obtener más medidas. Las 48 horas de pronóstico fueron de un promedio de error de unas 200 millas a cerca de 90, dijo el centro de huracanes.

Otra ayuda importante hoy: los modelos de computador son más sofisticados, dijo James Franklin, especialista líder del centro de huracanes.

No. 3:

Hacer la información fácil de entender

En 1992 el Centro de Huracanes no tenía cómo graficar las áreas costeras que estaban en riesgo. En 2002 se introdujo el cono de incertidumbre, mostrando las posibles zonas que podrían ser afectadas en el transcurso de tres días.