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Zenaida Tan tiene un sinnúmero de maneras para hacer que entiendan los estudiantes que no dominan inglés, de tratar con problemas de disciplina y de mantener a los chicos entusiasmados con la materia. "Canto mucho, juegos", explicó la maestra de una escuela en San Fernando. Muchos de sus estudiantes son inmigrantes, igual que ella. (Irfan Khan, Los Angeles Times / May 24, 2010)

Es un miércoles por la mañana y Zenaida Tan allana el camino para que sus estudiantes vayan cayendo en forma con un pequeño ejercicio en la "Matemática Monstruosa".

Así llama Tan a los problemas de matemática que incluyen cifras monstruosamente grandes. La mayoría de los niños de tercer grado aprenden a multiplicar dos dígitos por dos dígitos, pero Tan va más allá: los hace practicar multiplicaciones de 10 dígitos por dos dígitos para que vean que la forma de calcularlo no es muy distinta.

Los estudiantes analizan el problema en la pizarra aquel día de primavera con el entusiasmo de concursantes de un programa televisivo. Sacan la cuenta de 7,850,437,826 x 56 y gritan respuestas antes de que Tan llegue a formular la pregunta. Cuando la maestra les tapa la vista de la pizarra sin querer, algunos se van con sus cuadernos al otro lado del aula para ver mejor.

Momentos más tarde llega la respuesta, que claman al unísono--"Cuatrocientos treinta y nueve mil millones con seiscientos veinticuatro millones …. "

Bravo por resolverlo "con ganas", les dice Tan usando la frase tomada de la película "Stand and Deliver". El largometraje, que es uno de sus favoritos, trata de la vida del finado Jaime Escalante, el legendario maestro de matemática de la secundaria Garfield del Este de Los Ángeles.

Hay centenares de Escalantes en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD). Son maestros que año tras año han logrado éxitos notables luchando contra viento y marea, según los resultados de un análisis del Times. Pero nadie les hace una película.

Al igual que Zenaida Tan, la mayoría se desenvuelve en el anonimato. Nadie les pregunta por el secreto de su éxito y pocos se molestan tan siquiera en decirles "Bien hecho".

Ocurre a menudo que ni siquiera sus propios colegas y directores saben quiénes son.

El Times ha dado a conocer una base de datos con los nombres de unos 6,000 maestros de tercero a quinto grado, como parte de un esfuerzo por analizar el desempeño de los maestros de Los Ángeles. Los educadores aparecen en la base de datos según la eficacia con que hayan conseguido mejorar los puntajes de sus alumnos a lo largo de siete años de exámenes estandarizados de matemática e inglés.

El estudio de puntajes de exámenes está basado en una metodología conocida como análisis del valor agregado. La misma fue diseñada para permitir comparaciones equitativas de maestros cuyos alumnos provienen de circunstancias muy variadas. Aunque no ha dejado de ser controvertido, el método ha sido adoptado cada vez más en todo el país a fin de medir el progreso que logran alumnos que cursan estudios con distintos maestros.

El LAUSD ha contado desde hace años con los datos básicos necesarios para este tipo de estudio. Pero sus funcionarios optaron por no hacer este tipo de análisis, debido en parte a que temían la oposición sindical. Luego sucedió que el informe inicial del Times en agosto señaló grandes disparidades entre maestros de primaria, incluyendo notables diferencias dentro de las mismas escuelas. A partir de ese informe inicial, el distrito tomó medidas para emplear el análisis de valor agregado en la capacitación de los maestros y abrió un diálogo con el sindicato de maestros para explorar formas de incorporar los datos del rendimiento estudiantil en las evaluaciones de los educadores.

Los resultados del análisis del Times de ninguna manera miden en su totalidad el desempeño de un maestro. Pero sirven para aproximarse a una forma de esclarecer si el instructor ayuda o impide a los alumnos en su aprendizaje de la materia requerida por las autoridades estatales.

Además, los resultados del Times muestran que los 100 maestros más eficaces se encuentran regados por toda la urbe, de Pacoima hasta Gardena y de Woodland Hills a Bell. Varían en cuanto a su raza, edad, años de carrera y nivel de capacitación. Han trabajado con niños ricos y pobres, talentosos y no tanto.

Al visitar algunas de sus aulas, los reporteros encontraron diferencias significativas en sus estilos de enseñanza y en sus personalidades. Los buenos maestros pueden ser callados o locuaces, severos o sonrientes. Algunos se limitan al material básico, otros se apartan bastante del currículo del distrito, que muchas veces es rígido. Los que fueron entrevistados señalaron repetidas veces que la clave para mejorar el rendimiento estudiantil no es enfocarse exclusivamente en enseñar lo necesario para que los alumnos aprueben los exámenes estandarizados, como temen los críticos del análisis de valor agregado.

Lo que salta a la vista por los resultados es que estos maestros tienen un efecto inmediato y profundo en el aprendizaje de los niños. Los estudiantes avanzaron un promedio de 12 puntos de percentil en las pruebas de inglés, subiendo del percentil 58 al 70. Los avances resultaron todavía más claros en matemática, con un progreso de 17 puntos del percentil 58 al 75. Todos estos logros ocurrieron en solo un año.

El concepto de elaborar una jerarquía de maestros según su desempeño y luego darlo a conocer públicamente ha generado una controversia enorme, tanto entre los educadores como entre los expertos en instrucción pública de todo el país. El debate estriba en determinar si la metodología es sólida y si es justo publicar los nombres de los maestros calificados como menos eficaces.

Lo que a menudo se pierde en la polémica es la valoración de los beneficios de saber cuáles son los maestros individuales que logran un éxito consistente.

Arne Duncan, el secretario de educación de Estados Unidos, se refirió a este tema en un discurso dado a mediados de agosto en el que denunció lo que por mucho tiempo ha sido la tendencia de los funcionarios de la instrucción pública de hacer caso omiso de las historias de éxito.

"El hecho es que nuestro sistema de educación esconde a los maestros eficaces, en lugar de sacarlos a la luz", afirmó.