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Dejan en libertad a mexicano que se entregó voluntariamente a inmigración

Glaucoma

El mexicano Gustavo Rubio, quien se presentó voluntariamente ante el Departamento de Inmigración en Houston para enfrentar una posible deportación, fue puesto en libertad, se informó.

La organización Fiel en Houston atribuyó la decisión de la puesta en libertad de Rubio, quien tendrá que seguir su proceso de inmigración fuera de la cárcel, a la acción rápida de la comunidad.

En la mañana e impresionados por el hecho, decenas de personas se presentaron hoy en la sede del Departamento de Inmigración en Houston donde firmaron una petición para que se detenga esta deportación.

Rubio, de 35 años, había pedido un asilo político que le fue negado, pero la abogada que llevaba su caso nunca le avisó de su orden de deportación, y sólo se enteró recientemente cuando fue detenido por una violación de tráfico.

"Llegue desde a Houston cuando tenía 14 años, con toda mi familia, no sé que me espera de aquí en adelante, pero estoy listo para quedarme", expresó a Efe momentos antes de su entrega.

El mexicano detalló que había llegado a la ciudad con visa de turista para pasar unas cortas vacaciones, pero prolongó su estadía luego de que sus padres vieran que tendrían más oportunidades en la ciudad.

El director de la organización Fiel en Houston, Cesar Espinoza, explicó a Efe que Texas es uno de los estados con los más altos números de deportaciones en el país, la mayoría de ellas sin antecedentes criminales serios.

Agregó que esto lleva a que existan puntos de vista tan radicales y polarizados entre la opinión pública frente a este tema.

"Lo que más nos preocupa es que casos como los de Gustavo se repitan a diario en Texas, donde las razones de detención sean violaciones menores de tráfico y que no representan ningún peligro para la seguridad del país", detalló.

Rubio se presentó a la Oficina de Inmigración acompañado de su madre Magdalena Rubio con quien vive y quien padece de glaucoma que le hizo perder el 50 por ciento de su visión.

"Nunca me imaginé que podría quedar sola. Mi esposo falleció hace dos años de diabetes, desde entonces mi hijo me sostiene económicamente, él es quien vela por mi salud. Si nos separan no sé como podré sobrevivir si estoy casi ciega", dijo preocupada su madre, de 59 años.

"Lloro todos los días, si nos separan dudo mucho que lo vuelva a ver, me preocupa la violencia que se vive en México y allá no tenemos familia", aseguró.

Para Gustavo, quien espera que su caso sirva para otras personas que están en situaciones iguales para que no dejen de luchar, la situación es bien difícil.

"Desde que me enteré de la orden de deportación no he dejado de pensar en mi mamá, no me da miedo irme, me da miedo la salud de ella, no me la puedo llevar porque aquí ella tiene su tratamiento médico y allá no tendría la misma atención", aseveró.

Rubio confesó a Efe que su último día antes de entregarse lo pasó íntegramente con su madre y pidiéndole a la virgen de Guadalupe "que le permita cuidarla hasta el final", concluyó. EFEUSA

Copyright © 2014, The Baltimore Sun
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