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REPORTAJE ESPECIAL Parte 2: ADN, el último recurso para identificar a indocumentados

Las familias centroamericanas enfrentan un reto más grande que las mexicanas para encontrar a parientes desaparecidos porque, contrario a México que tiene el programa Sistema de Identificación, Reconocimiento y Localización de Individuos (SIRLI), los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador carecen de una entidad o procedimiento apropiado para buscar o identificar a sus connacionales que se pierden en su travesía por llegar a los Estados Unidos.

"México tiene el programa SIRLI, que está diseñado para identificar y localizar a las personas desaparecidas", señaló el doctor Bruce Anderson, director de la Oficina Forense del Condado de Pima, Tucson, que está trabajando junto con el consulado de México en la realización de pruebas de ADN para identificar a los cuerpos que se presume son de nacionalidad mexicana.

Según Anderson, la doctora Lori Baker, de la Universidad de Baylor, ha recibido fondos del gobierno mexicano con este objetivo y ha procesado entre 200 y 250 de las muestras de ADN que ha enviado la Oficina Forense en Tucson.

"Nosotros estamos utilizando dos formas de ADN: una. la que llamamos 'Presunción de Identificación', que es cuando creemos saber quien es [la persona encontrada].

Para qué el ADN

Por ejemplo, supongamos que el cuerpo está mutilado o descompuesto y no tiene el cráneo, o que sólo tienen la mitad inferior, pero la persona tiene una tarjeta de elector en su posesión. [Entonces] podemos definir el sexo, la edad de la persona, sabemos por cuánto tiempo estuvo en el desierto y su estatura", comentó Anderson. "Ella [la doctora Baker] hizo la mayoría de los [casos de] 'presuntos identificados' y ha procedido con la secuencia de aproximadamente 200 pruebas de personas sin identificar".

La otra forma que están utilizando en pruebas de ADN está diseñada para todos los inmigrantes, como cualquier otra persona, incluso estadounidenses que llegan a la morgue y no son identificados.

"Nosotros retenemos un ejemplo de hueso, cabello, dientes en algunas ocasiones y enviamos los ejemplos al laboratorio y ellos hacen un perfil de esto", explicó Anderson. "Nuestra esperanza es que las familias de los inmigrantes desaparecidos donen sangre a uno de estos laboratorios y de esta manera podamos identificar a los 300 cuerpos que tenemos como John Doe".

El Médico Forense recalcó que las familias pueden entregar, si la tienen, una muestra de sangre a la Universidad de Baylor. Allí se encuentran pruebas realizadas a cuerpos o restos óseos y posiblemente se logre identificar a un gran porcentaje de los cuerpos. "Si una familia tiene alguien desaparecido y quiere participar de este programa, lo mejor es contactar a la Universidad de Baylor o visitar el consulado de la jurisdicción donde vive", indicó Anderson. -

El proceso

Jerónimo García, representante del consulado mexicano en Tucson y el Cónsul de Guatemala en Phoenix, Oscar Padilla, están trabajando coordinadamente para ayudarse en la identificación de cuerpos.

García recibe el reporte de la Patrulla Fronteriza cuando son encontrados cuerpos o restos óseos. Posteriormente visita la morgue para documentar el hallazgo. Y si no éste no está en la SIRLI, entonces contacta al consulado de Guatemala o El Salvador.

Por su parte, Padilla indicó que este año lograron identificar tres cuerpos de guatemaltecos con las pruebas de ADN.

"Una de las pruebas fue pagada por la familia y las otras las obtuvimos a través de la Universidad de Baylor", comentó Padilla

Ambos funcionarios recalcaron en el papel importante que juegan las fotografías en las que las personas desaparecidas aparecen sonriendo.

"La mayoría de hallazgos son de osamenta", explicó Padilla. "Por eso, si la persona tenía una corona de oro y arreglos en la dentadura, eso puede ser útil para su identificación".

En los últimos ocho años, esa morgue ha realizado cincuenta pruebas de ADN a presuntos identificados. "Estas son de personas que estamos muy seguros de quienes son, pero que la familia quiere pruebas absolutas", indicó Anderson.

Sin embargo, el doctor recalcó que para muchas familias inmigrantes es casi imposible pagar los altos costos de un examen de ADN, teniendo en cuenta que en ocasiones no hay garantía del resultado.

"El costo es de casi dos mil dólares por el ejemplo de hueso y mil por una prueba de sangre", dijo Anderson. "El costo total podría ser de tres mil dólares y requiere de aproximadamente un mes para obtener los resultados y no garantiza que el laboratorio obtenga el DNA del hueso".

Recomendaciones

En el caso de tener un familiar con el que se ha perdido contacto después de cruzar la frontera, se debe de contactar al consulado de su país para que éste a su vez contacte a las autoridades migratorias de Estados Unidos y puedan buscarlo en los centros de detención.

También puede denunciar su abandono en el camino a la Patrulla Fronteriza, para que sea ubicado a través del equipo de Búsqueda Trauma y Rescate (BORSTAR). La Patrulla Fronteriza tiene la línea telefónica 1-800-232-5378 para reportar personas desaparecidas o tráfico humano.

Los agentes recomiendan que la perdida o desaparición sea informada lo más pronto posible para tener posibilidades de encontrar al desaparecido con vida. Al mismo tiempo, solicitan que la información donde quedó la persona sea lo más precisa posible.

Por su parte, las autoridades consulares solicitan que los inmigrantes no se cambien el nombre o la nacionalidad para que la búsqueda tenga resultados efectivos.

Copyright © 2014, The Baltimore Sun
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