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Un nacimiento fuera de serie y del hospital

VehiclesHonduras

Durante los nueves meses que su novia estuvo embarazada, Román Alachán siempre pensó en sostener su mano en la sala de partos, pero jamás imaginó que sería él quien traería, literalmente, a su hijo a este mundo y con sus propias manos.

Así sucedió ayer en la madrugada. Trinidad Esmeralda Sosa, de 20 años de edad, iba en la parte trasera del auto de un amigo de Román. "El dolor era espantoso y de pronto sentí que se me salía [el niño]", comentó la madre.

"Los gritos que daba... eran fuertísimos", relató por su parte Román, de 24 años de edad y originario de Honduras. "Luego se colgó de mi cuello y no me soltaba. Ella me dijo agitada: 'Siento su cabecita'. Entonces puse mi mano y sentí la cabeza a través de su pantalón. Inmediatamente le saqué el pantalón y le dije 'pusha, pusha'. Pujó dos veces y ahí mismo, con el auto en movimiento, nació", agregó el padre.

Ambos recordaron que la noche estaba bien fría y que no querían ni abrir las ventanas para mantener caliente al bebé, el que nació pesando 6.13 libras y al que envolvieron con el suéter de su amigo.

"Felizmente, la bolsa se la sacaron [a ella] en el hospital porque ya no le quería seguir ensuciando el auto a mi amigo", comentó Román entre risas.

Pocos minutos después, los bomberos llegaron a la intersección del Bulevar Olympic y la Avenida Soto, en Boyle Heights, para atender a Trinidad Esmeralda y a su segundo hijo, James Ernesto Alachán. Luego fueron llevados al Hospital White Memorial donde ayer, pese al cansancio, relataron a los medios de prensa una y otra vez tremenda odisea.

Román y Trinidad Esmeralda se conocieron hace tres años. Eran vecinos en una calle residencial de Huntington Park y ella estaba embarazada de su primer hijo. Eso le llamó la atención a él y lo llevó a visitarla constantemente. Ella cuenta que se impresionó por su dulzura y su honestidad y, un año y medio después de conocerse, se hicieron novios.

Román llegó de Honduras hace seis años y su especialidad es mecánica automotriz, pero ayer dijo que él trabaja en lo que sea. Trinidad Esmeralda nació en Los Ángeles de padres mexicanos y no ha tenido la oportunidad de estudiar aún, pero comentó que algún día le gustaría convertirse en enfermera. Mientras tanto cuidará de sus niños.

"Fue una noche increíble y para colmo yo acababa de salir de la cárcel. Salí el martes a las 7:00 de la noche y le pedí al taxi que me llevara rápido a casa. Algo me decía que debía apurarme. Otras veces que he estado arrestado no había sentido tanta urgencia", relató Román, quien explicó que dichas detenciones se debían al haber conducido sin licencia y bajo la influencia del alcohol.

Ayer, pasadas las 2:00 de la tarde, Trinidad Esmeralda miraba a Román con cara de cansancio y él tomó al bebé. Él contó que le pusieron James porque les gusta el nombre y que Ernesto se llamaba en mayor de los cinco hermanos que tiene, quien fue asesinado en Honduras hace varios años. Luego abrazó al niño, lo besó y lloró.

"Él hará que yo me componga de los malos pasos en los que he andado. Mi padre nunca estuvo conmigo y no quiero que eso pase con él", dijo Román mirando a James Ernesto. "Este bebé me ha hecho cambiar, me ha hecho renacer".

Copyright © 2014, The Baltimore Sun
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