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El museo Young at Art ayuda a los jóvenes a encontrar su musa

Imagina lo qué tus hijos podrían hacer con un tubo de cartón, retazos de tela, trocitos de madera, rollos de cuerda, pegante y una grapadora.

Ahora imagina lo que él o ella podrían hacer si se encuentran en medio de un edificio lleno de intrincadas construcciones a las que se puede subir; herramientas y artefactos con los que puede hacer ruido, crear música o hacer videos; interminables cantidades de tintes, pinturas y colores con los que pueden crear un mundo nuevo…

Ellos podrían pasar uno de los mejores veranos de sus vidas.

Eso es exactamente lo que les está sucediendo por estos días a los niños que visitan el Young At Art Museum, de Davie. Como Alex y Sara, los hijos de 7 y 2 años de Bibi Oaxaca, residentes de Pembroke Pines.

"Los he traído al museo por dos años", dice Oaxaca, de 40 años. "Me parece espectacular porque tiene secciones para las dos edades y es un lugar muy seguro. Cuando están en la escuela casi nunca los traigo, pero en las vacaciones venimos al menos dos veces por semana".

Cada año Sue Aguilera, coordinadora del instituto de arte del museo planea los programas que se ofrecerán durante las vacaciones del verano.

"Procuramos que sean temas divertidos. Tenemos por ejemplo un programa de exploración del museo, durante el cual los niños vienen por una semana, conocen y exploran el museo, desarrollan proyectos de arte, ven películas, usan la biblioteca", explica esta educadora y artista de 32 años, y agrega que hay algo para los diferentes grupos de edad.

Como educadora, artista y coordinadora del instituto de arte, Aguilera, explica que su labor es "enseñar e inspirar a los niños para que exploren y aprendan cerámica, fotografía y pintura; un poquito de todo".

Lo mejor de todo es que a diferencia de otros programas de arte para el verano, los padres de los niños no los dejan en el museo y se van. Ellos, especialmente las mamás, se quedan con sus hijos y aprenden juntos, juegan juntos, pasan el verano juntos.

"Somos un museo basado en la familia, que ensena a bebes hasta los 2 años, a los niños pequeños, a los adolescentes y al resto de la comunidad", explica Mindy Shrago, directora ejecutiva y fundadora del YAAM. "Los papás no sólo esperan a los niños sino que juegan con ellos. Este es un lugar en donde todos se integran. Además, tenemos programas para adultos, con artistas que vienen de visita para ensenar o para exponer".

Artistas como el colombiano Federico Uribe, quien expuso hasta el pasado 15 de junio su obra "Made Paradise". Con materiales usados cotidianamente, como mangueras, herramientas de jardinería, discos compactos, zapatos tenis, cables eléctricos, lápices y cartuchos de balas Uribe, quien reside en Miami, creó un pequeño universo que abría un mundo nuevo a la percepción.

Según Shrago, el YAAM es una institución acreditada por el American Aliance of Museums, una institución con sede en Washington D.C. que promueve la excelencia en museos. El YAAM es uno de los seis museos acreditados por esa organización en todo el país.

"Nuestra misión es servir, inspirar a los niños y sus familias por medio de las actividades artísticas", explicó Shrago. "Ellos [AAM] revisaron todos los aspectos de nuestra organización para asegurarse que cumplía los estándares establecidos para este tipo de instituciones".

Entre los estándares se encuentra la urgencia de enseñar a los niños a reciclar y cuidar el medio ambiente. El museo no sólo llena este requisito sino que en sí mismo es eficiente en el uso de sus materiales y el aprovechamiento del agua de lluvia, y 20 por ciento de sus exhibiciones permanentes están basadas en educación ambiental y reciclaje.

Incluso el taller de marionetas creado por el cubano residente en Miami, Pablo Cano.

En este espacio dominado por marionetas creadas por Cano a partir de materiales reciclables, los niños escogen trozos de papel, tubos de cartón, retazos de tela, lápices, piezas de plástico y tiras de cuerda para crear sus propios personajes. Ellos dan rienda suelta a la imaginación y montan sus propios teatros de marionetas.

Como las hijas de Sharon Herman: Eli, de 7 años; Tamara de 5 y Daniela de 2. Las tres niñas, junto con su madre, una pintora mexicana que hace un año llegó con su familia a Hollywood, dedicaron su primer día de exploración del museo a armar marionetas.

Y como esta familia, muchos otros niños y adolescentes exploran las posibilidades del arte, desde cerámica y pintura hasta la fotografía con cámaras manuales, revelado en cuarto oscuro, ampliadoras en cuarto oscuro e impresiones en papel fotográfico.

"Mis [estudiantes] adolescentes no entienden por qué con una cámara fotográfica manual no pueden ver la foto de inmediato", explica Aguilera, quien además de instructora y artista es apasionada por la fotografía en blanco y negro. "Cuando ellos manejan una cámara manual y revelan las fotos no solo se asombran de la calidad de las imágenes, sino que aseguran que ésas son las mejores fotos que han tomado".

Pero además de las sorpresas que cada niño y adolescente encuentra en el arte, el resultado de su trabajo se refleja también en su autoestima y en los logros académicos en la escuela. Así como pintan con lápices y con medios electrónicos, los niños que asisten a los campamentos de verano del YAAM se adentran en las técnicas de la cerámica y se sienten orgullosos de lo que son capaces de hacer, explica Aguilera.

Agrega que el arte ayuda a desarrollar mucho el autoestima de los niños porque ven lo que pueden hacer y no se intimidan ante los desafíos. "En cada proyecto tienen que solucionar problemas, calcular simetrías e intentar cosas nuevas. Hay gente que se asombra de que utilicen herramientas como los tornos de cerámica. Algunos me dicen que niños de 8 años no pueden manejarlos, y yo les respondo: 'no me diga lo que un niño no puede hacer. Ellos hacen cosas maravillosas. ¡No vuelan pero porque no tienen alas!'".

Preescolar en el museo

El año pasado el Young At Art Museum abrió un programa piloto de educación preescolar con 22 alumnos de 3 y 4 años.

Hace pocos días tuvieron la graduación del primer curso oficial acreditado con 37 estudiantes y para el año entrante tendrán el mismo número de estudiantes.

Pero no es un preescolar cualquiera. No muchos niños tienen la oportunidad de atender a clases y luego salir a receso en medio de un museo especialmente diseñado para ellos.

Según Mindy Shrago, el preescolar de YAAM se adhiere a los estándares académicos requeridos para el aprendizaje temprano y el desarrollo infantil, pero además el currículo incluye instrucción en arte, historia, cultura y ambiente.

Es un concepto único de educación preescolar, pues es una escuela con museo.

Mayores informes: 954-424-0085, youngatartmuseum.org, preeschool@youngatartmuseum.org

Campamentos de verano

Young At Art Museum, 751 SW 121 Ave., Davie

Exploración del Museo, niños de 3 a 4 y 5 a 12 años. Semanalmente hasta el 22 de agosto. 9 a.m. – 5 p.m. Costo: $235 (miembros) - $260 (no miembros)

Caricatura digital, Niños de 8 a 14 años, Dos semanas hasta el 22 de agosto. 9 a.m. – 5 p.m. Costo: $500 (miembros) - $550 (no miembros)

Cerámica y escultura, Niños de 8 a 13 años, Dos semanas hasta el 22 de agosto. 9 a.m. – 5 p.m. Costo: $500 (miembros) - $550 (no miembros)

Dibujo y pintura, Niños de 8 a 13 años, Dos semanas hasta el 22 de agosto. 9 a.m. – 5 p.m. Costo: $500 (miembros) - $550 (no miembros)

Copyright © 2015, The Baltimore Sun
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