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Rayo de esperanza para un inmigrante

U.S. Immigration and Customs EnforcementColombiaBarack ObamaU.S. Department of Homeland Security

Mauricio Orjuela, colombiano indocumentado residente en West Palm Beach, vivía en un infierno.

Aunque no es un criminal, llevaba un dispositivo electrónico (GPS) atado a un tobillo; y enfrentaba una inminente orden de deportación tras no presentarse a una cita con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, siglas en inglés).

Las autoridades migratorias de Estados Unidos le habían pedido ya en dos ocasiones que comprara boletos de una vía para abandonar el país. Su caso —no obstante su estatus de casado con una ciudadana estadounidense— parecía perdido.

"Estoy en un infierno horrible", indicó Orjuela, de 29 años, a principios de enero pasado. "Mi esposa llora todos los días. Ella está sumida en una gran depresión porque nos podrían separar".

Aquel caso perdido, sin embargo, ha tomado un giro esperanzador.

Gracias a una hábil estrategia de su abogado, Orjuela podrá permanecer, por el momento, en el país mientras se revisa su caso que, al margen de su matrimonio con una estadounidense, incluye una consideración especial amparada en una nueva política de la Casa Blanca con respecto a los inmigrantes de "baja prioridad".

"En el caso de Mauricio [Orjuela] el ICE ha tomado en consideración ambas cosas: su matrimonio legal con una ciudadana y su récord", sostuvo el abogado del colombiano, Richard Hujber. Ellos [ICE] no quieren separar a las familias. Estamos apelando al aspecto humanitario".

Las dos caras de Obama

En cuestiones de inmigración, Barack Obama puede ser analizado desde dos puntos de vista: como un mandatario cuya política de deportaciones ha resultado en la expulsión de más de 1.2 millones de indocumentados en su gobierno; o como un presidente que apoya el DREAM Act, exige una reforma migratoria integral; y que ha suavizado considerablemente su postura de cara a los inmigrantes sin récord criminal.

Los números no mienten. Sólo el pasado año fiscal, el Departamento de Seguridad Interna (DHS) deportó a 397,000 indocumentados, la mayoría de origen mexicano.

Por otro lado, la Casa Blanca anunció el año pasado una política de revisión de unos 300,000 casos de personas en lista de espera para la deportación.

Si bien las expulsiones continúan, el gobierno de Obama está ahora dando prioridad administrativa a la deportación de aquellos inmigrantes con antecedentes criminales, y no a las familias que respetan la ley o a los jóvenes estudiantes indocumentados.

Aquí entra el caso de Orjuela.

"Mucha gente está enojada con Obama, pero se debe reconocer que su nueva política ha beneficiado a muchos inmigrantes", dijo Manuel Guerra, indocumentado y activista mexicano de Indiantown (norte de Palm Beach) que también ha sacado provecho de la nueva postura de Washington. "Ya incluso me dieron mi permiso de trabajo. Las deportaciones siguen, pero ya no nos persiguen como antes".

En Denver y Baltimore, por ejemplo, Obama recomendó cancelar los procesos de deportación de más de 1,600 inmigrantes sin permiso de estancia en el país detenidos en aquellas ciudades.

Las recomendaciones ocurrieron después de una revisión de 11,682 casos pendientes que involucran a inmigrantes no encarcelados por autoridades federales, como parte de la promesa del gobierno de enfocar los esfuerzos de deportación en personas que, además de encontrarse sin permiso en la nación, fueran delincuentes y representaran una amenaza a la seguridad nacional o pública.

En Denver, se revisaron 7,923 casos y los funcionarios recomendaron cerrar 1,301 de ellos. En Baltimore, se recomendó el cierre de 366 de los 3,759 casos revisados. En el sur de Florida, estas cifras aun no están disponibles.

A nivel nacional, datos recientes del ICE indican que entre octubre y diciembre de 2011 las deportaciones habían llegado a su nivel más bajo en los últimos 20 años con un 64.8 por ciento.

Luz al final del túnel

El caso de Orjuela sigue abierto, pero el colombiano ya ve una luz al final del túnel tras meses de incertidumbre.

"La nueva ley de Obama me estaba salvando el pellejo", reconoció Orjuela esta semana. "También me ayuda mucho el hecho de estar casado con una ciudadana, pero antes eso no importaba. Gracias a la nueva norma, puedo tramitar mi caso sin tener que salir del país".

Orjuela entró a EEUU en 2000 con su madre y su padrastro. Poco después, el hombre abandonó la familia y la mamá enfermó gravemente. Sólo, el chico colombiano buscó refugio con unas amistades y más tarde se casó, pero al no presentarse a una audiencia con el ICE fue apresado. Desde junio lleva el GPS.

Previo a una nueva audiencia con las autoridades de inmigración el 20 de enero pasado, Mauricio se apoyó en las voces de familiares y amistades a través de una campaña virtual en la página de internet (change.org) que funciona como un movimiento para evitar la deportación de inmigrantes.

En el sitio, la esposa de Mauricio (Elizabeth Almanza-Orjuela) hizo una desesperada petición a favor de su marido.

"Mauricio ha sufrido en la vida. Fue abandonado por su familia en EEUU y tuvo que ir a vivir con unos amigos. No es un criminal, no representa una amenaza para la sociedad. Si lo envían de vuelta a Colombia destruirían nuestro matrimonio", dijo.

En el mismo portal, el propio Hujber, un abogado de inmigración de Boynton Beach, destacó que Orjuela llegó a Estados Unidos cuando tenía 17 años y que "su matrimonio" era genuino.

"Si lo envían de vuelta [a Colombia] no podrá regresar en un período de por lo menos 10 años, bajo las leyes".

Entonces, Orjuela se lamentaba.

"Fallé a una cita con el ICE. No sabía que me estaban buscando y ahora estoy en problemas. No tengo a nadie en Colombia. Incluso mi madre vive ahora en España. Mis otros familiares están en Las Vegas (Nevada). Mi único delito ha sido que mi familia se desmoronó y quedé desamparado".

Ahora, el colombiano respira más tranquilo. Aparentemente, aquel esfuerzo conjunto ha dado resultado...por lo menos hasta ahora.

"Uno debe seguir luchando", señaló Guerra, quien también corría el riesgo de ser deportado antes de utilizar la misma estrategia de Orjuela (del inmigrantes de "baja prioridad") como argumento en su caso.

"El apoyo de la comunidad, hacer público tu caso y un buen abogado te pueden salvar".

Esta nota se complementó con información de agencias de noticias.

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